Hola, soy tesa.
Te voy a contar una cosa que me ha costado años pillar: que llevaba creando desde mucho antes de saber que eso tenía un nombre.
Esta molécula es justo eso, un viaje al pasado. A las tardes jugando a "tiendas" con la ropa de mi armario, al datáfono de cartón, al kiosko de pulseras que monté con 10 años. Volví ahí para darme cuenta de una cosa: la dirección creativa no la aprendí en ningún sitio. Ya estaba dentro de mí. Solo le faltaba que yo le pusiera nombre.
Para entenderlo me puse a leer, a escuchar y a mirar como una loca. Esto es lo que me llevé.
Me dio el qué. Que crear no es inspiración o trabajo, son las dos cosas a la vez, siempre.
Me dio el cómo. Las ideas no las inventas, las captas del mundo con la antena puesta.
Me enseñaron que la constancia importa más que la perfección. Y que tu primera marca eres tú.
Las gemas: poco presupuesto, mucho ingenio. Y una regla que no se me olvida: si huele a publicidad, no entretiene.
"La creatividad no se invoca."de mi molécula
Y al final todo esto se me cristalizó en una idea muy poco glamurosa: la dirección creativa no es magia que se tiene o no se tiene. Es esto.
haber mirado, leído y escuchado mucho
hacer y probar, mes a mes
convertir cada límite en una idea
traer lo de fuera a tu terreno
el melocotón cae cuando toca
lo único que no se compra
Y entonces llegó el momento de la verdad: coger todo esto y aplicarlo a una marca real. RYDE.
Os pongo en situación. Scrap es como meterte en TikTok en persona: todo el mundo comprando rápido, nadie hablando con nadie. Y RYDE, cuyo lema es literalmente "you're not alone", podía ganar haciendo justo lo contrario.
Así que yo no montaría un stand. Abriría una esquina del Nueva York de Lennon, la del 71, dentro de Scrap. Con un coche en el medio, porque RYDE es eso: un viaje, y "not alone" es ir acompañada.
Metería la cabina del DJ dentro del descapotable. La música llena el stand y la gente se queda. Y un DJ dentro de un coche del 71 se graba solo.
La gente firma el coche y, al cerrar Scrap, lo subasto y lo recaudado va a una causa. Co-creación, pieza única y propósito, todo junto.
Piezas que solo existen ahí, en el evento. El "tenías que estar" es el motor del streetwear.
Una fachada de bodega de barrio donde la ropa vive dentro de una peli de los 70, no en perchas frías. Y una colaboración antes del evento para traer público de otra marca.
Un sofá viejo en una esquina para sentarse y quedarse, no una caja registradora. Porque la gente va a estas cosas para sentirse parte de algo.